Coquito: venezolano, trabajador y rumbero


Hola a todos mis blog-panas. Comienzo por ofrecerles mil disculpas por mis ausencias, pero de verdad esta octava temporada de Camino a la Fama nos tiene a todos, absolutamente a todos, (participantes, profesores, técnicos, producción, animadores y la gran familia Ace) trabajando el triple de lo trabajado en temporadas anteriores. Recuerden que ahora debemos cubrir los incidentes de la convivencia, comenzamos con diez y seis participantes cuando normalmente eran diez, el programa ahora durará al menos cuatro meses, cuando anteriormente duraba dos y medio, y además de las galas semanales de dos horas (que tienen nuevas secciones) tenemos el programa de una hora “Camino a la Fama: Desde Adentro”. Como podrán darse cuenta el trabajo se multiplicó, pero el personal sigue siendo el mismo, ni uno más, ni uno menos, por lo tanto, todos y cada uno de nosotros tiene más carga de trabajo y menos tiempo libre. Lo más importante es que estamos enamorados de lo que hacemos y nos divertimos mucho haciéndolo. He allí la razón principal de mis tan prolongadas ausencias, LO QUE NO QUIERE DECIR que descuide el blog y deje de leer sus mensajes, PARA NADA, lo leo religiosamente todos los días, aunque no responda tan a menudo como antes.
Aunque este espacio lleva como identificación “El Blog de Coquito”, no acostumbro a utilizarlo para hablar exclusivamente de mí, por el contrario, éste es un espacio creado por y para ustedes, y para todos aquellos que de alguna u otra manera formen o hayan formado parte de Camino a la Fama. Sin embargo, me resulta pertinente en esta ocasión hablar de mí, por lo que de antemano ofrezco mis disculpas por la dosis de egolatría.
En días pasados tuve la oportunidad de presenciar cómo en el programa nocturno “La Hojilla”, transmitido por Venezolana de Televisión, se criticaba mi actitud en una entrevista hecha en otro canal, donde se hablaba de la capacidad laboral de los venezolanos y la de los extranjeros.
En dicha entrevista, una señora europea expresaba su opinión sobre los venezolanos y contaba cómo había sido su relación y experiencia con los mismos, según su discurso, los venezolanos quedábamos muy mal parados, puesto que solamente utilizaba adjetivos calificativos negativos para con nosotros. Incluso dio a entender que la razón por la cual los extranjeros que residen y/o hacen vida en Venezuela, que desarrollan malos comportamientos y que tienen malas mañas, lo aprendieron en nuestro país, pues irremediablemente debido a su constante cercanía con nosotros, se contagiaron.
Ahora bien; según el moderador y cinco adolescentes panelistas invitados a “La Hojilla”, mi actitud en dicha entrevista, fue completamente pasiva, dieron a entender, que yo, aunque con mis expresiones faciales mostraba descontento por lo dicho en contra de todos nosotros, los venezolanos, me quedé sentado en silencio, aceptando todo lo que ella decía, dejando que me humillara y que así mismo, las pocas veces que me atreví a hablar fui interrumpido y no fui lo suficientemente fuerte como para imponer mi punto de vista.
Señoras, señores, damas, caballeros, señoritas, jovencitos, niñas y niños, blog-panas todos. ESO ES MENTIRA.
En primer lugar, SÍ se me dio el derecho de palabra y por supuesto, defendí a capa y espada a todos y cada uno de los venezolanos, pues no estaba, no estoy y nunca estaré de acuerdo con opiniones tan negativas hacia mi país y los míos, que me duelen, las veinticuatro horas, de los trescientos sesenta y cinco días de todos los años de mi vida, antes y después de ser COQUITO. Desde hace mucho tiempo soy artista, pero siempre he sido ser humano, SOY VENEZOLANO. Si ofenden a uno, me ofenden a mí y ofenden al resto de millones de venezolanos. ESO PARA MÍ, NO PASARÍA POR DEBAJO DE LA MESA.
En segundo lugar, en “La Hojilla”, solamente se mostró el punto de vista de la señora europea en cuestión, nunca las mías, incluso hay comentarios que aparecieron allí, que son hechos por ella a partir de mis intervenciones, es decir, que se trató de una EDICIÓN donde MI DEFENSA FUE SUPRIMIDA.
Esto quiere decir que todo aquel que haya visto la entrevista hecha a mi persona (en otro canal), única y exclusivamente a través de “La Hojilla”, sabe una sola parte de la historia, por ende, cree erróneamente que yo acepté que nos ofendieran a todos y cada uno de los venezolanos quedándome de brazos cruzados.
Hoy rompo mi silencio y hago toda esta aclaratoria, debido a que han llegado a este espacio, incluso a mi correo personal y me han hecho en persona, comentarios negativos, de mala fe y en ocasiones ofensivos. Hay una gran confusión en el ambiente y me sentí en la obligación de hacer algo para intentar aclarar la situación.
Mi padre, quien afortunadamente aún vive, me enseñó desde muy temprana edad, que en esta vida se debe ser HOMBRE y no Macho, eso comienza por ser un CABALLERO en todos los sentidos y delante de todos, sobre todo ante la presencia de una dama, que a ellas como dice el refrán: “…ni con el pétalo de una rosa”. Al punto tal de que si una dama arremete en nuestra contra llegando a la agresión y la ofensa, los caballeros, los hombres, debemos guardar la compostura y tratar de hacerle entender su equivocación, para así, evitar llegar a los extremos.
Gracias papi, por esa y por otras tantas cosas TE AMO como TE AMO. BENDICIÓN.
Les recuerdo que esa señora es principalmente una dama, no conforme con eso tiene edad para ser mi abuelita, además, es televidente como ustedes, y algo que no vieron, pues no está grabado, es el cariño y el respeto con el que ella saludó a COQUITO, al artista. Por todas esas razones, los dos COQUITO, que estaban allí sentados, el artista y el ser humano venezolano al 1000%, ambos muy trabajadores y también rumberos, SE PROHIBIERON A SI MISMOS, devolver los insultos y las agresiones, si lo hacían, perdían la razón, el respeto y las posibles disculpas de todos aquellos que pertenecen a la misma colonia europea que la dama, y que estuvieran en desacuerdo con su punto de vista.
Los venezolanos, es cierto, somos muy rumberos pero mucho más trabajadores y lo mejor de todo, es que nos gusta trabajar. Soy venezolano, me gusta ser rumbero y ser un trabajador incansable. Amo mi país y a mis paisanos, si se meten con ustedes se meten conmigo y siempre los defenderé con alma corazón y vida.
Gracias, muchísimas gracias, a todos y cada uno de los que con sus mensajes me han apoyado, dándome una gran muestra de respeto, admiración y cariño, vaya de mi parte, lo mismo de vuelta para ustedes, multiplicado por MIL.
Y si alguien tiene duda de mi VENEZONALIDAD, la única referencia que puedo ofrecerles es mi trabajo, que durante veintidós años de carrera artística, lo he dedicado a todos y cada uno de mis coterráneos venezolanos y todos y cada uno de los muchos extranjeros que viven en esta bella tierra, sean bienvenidos siempre, lo he dedicado al público de todas las edades, de todos los rincones del país, sin importarme como piensen, ni lo que piensen.
EL ARTE NO TIENE COLOR. EL ARTE NO TIENE FRONTERAS. EL ARTE NO PIENSA. EL ARTE Y EL ARTISTA, AMAN A TODOS POR IGUAL. PARA EL ARTE Y EL ARTISTA, NO HAY DIFERENCIAS.
¡ARRIBA LOS RUMBEROS TRABAJADORES!
¡ARRIBA LOS VENEZOLANOS!
¡ARRIBA EL PAÍS MÁS BONITO DEL MUNDO!
¡V I V A V E N E Z U E L A!
UN BESO Y UN ABRAZO INMENSOS QUE NO LES QUEPAN EN LA VIDA.
COQUITO. El Negrito de la Blancura.
VENEZOLANO, TRABAJADOR Y RUMBERO!
Puro color, sabor y sabrosura.










